En esta etapa, se supervisan las dimensiones del producto durante la producción en serie en intervalos establecidos, utilizando equipos de medición específicos y personal autorizado, según lo definido en los planes de control.
Se verifican las tolerancias geométricas, como redondez, holgura, perpendicularidad, paralelismo, planitud y concentricidad, empleando máquinas CMM. Además, se evalúa la calidad de la rugosidad superficial y se mide la dureza de los materiales tras el tratamiento térmico, garantizando el cumplimiento de los estándares de calidad.